Por primera vez escribiré sin escuchar música mientras lo hago, así que la inspiración está al debe.
Por cierto, hola de nuevo. Después de años sin escribir algo, casi sin acordarme de tener un blog ni nada, tres años casi cuatro considerando que tengo veinte, muy cerca de ser veintiuno ya. Ah, estoy vieja, han sido unos años totalmente vacíos, sin cosas interesantes que contar, no novedades, no personas nuevas, ni viejas, no salidas, ni siquiera de casa...
En resumen, sólo puedo decir que han sido años que no he vivido, que quedaron navegando ahí, sin sentido, por las correntosas aguas que son mi vida.
Tengo sólo una cosa, más bien persona que no sé porqué, mas bien no recuerdo porqué no hablé de ella aunque sí hay entradas en su honor, como sea, una personita especial, pero nada más allá, no como me gustaría al menos -se da cabezazos contra la pared-. Fue la última persona que me gustó antes de mi autoexilio y considerando las ideas que hay de salir de él se ha vuelto también la primera. Pasé dos años sin hablarle -aún me pregunto porqué dejé de hacerlo, no recuerdo-, y necesité de todo mi valor para saludarla en su cumpleaños y retomar de cierta forma nuestra relación; no es lo mismo, está muy ocupada, tiene una vida y sólo podemos comunicarnos por facebook, pero es mejor que nada, no hay ilusiones, ni esperanzas, sin embargo, cada que me responde no puedo evitar sentir una explosión de mariposas en el estómago.


